16 dic 2007

Semilla en la tierra


Duele, la vida como un puñal hay veces que duele.
Y nada tiene que ver con tu boca
que hecha para besar hay veces que muerde,
que anuncia cordura y a veces se vuelve loca.
Y duele porque la piel no es materia inerte,
y duele porque el querer es dolerse a veces.

Tiembla, la vida como con miedo
hay veces que tiembla,
y nada tiene que ver con el aire
que mueve tu ropa en noches de luna escueta,
que aprieta, suelta, y evoca y me enloquece.
Y tiembla por los latidos que tú provocas,
y también porque el querer es temblar a veces.

Y cada uno en su camino
va cantando, espantando sus penas.
Y cada cual en su destino
va llenando de soles sus venas.
Y yo aquí sigo en mi trinchera, corazón,
tirando piedras, contra la última frontera,
la que separa el mar del cielo
del color de tus maneras,
la que me lleva a la guerra, a ser semilla en la tierra.

Y no me pidas tanto, corazón,
que tengo poco aire en el pulmón,
lo que tengo es un castillo en el cielo.
Si viene la guadaña a mi rincón,
enjuágame la frente en tu sudor,
y le das un beso a todos si me muero,
y le das un beso a todos si me muero.

Ríe, la vida como un volcán hay veces que ríe,
y nada tiene que ver con el tiempo,
se ríe porque para ella somos tan leves
como el humo azul que del pudor se desprende.
Y ríe porque tu llanto se lo merece,
y también porque el querer es reírse a veces.

Vive, la vida por compasión
hay veces que vive,
y nada tiene que ver con la muerte.
Y cuando llegue ese instante
déjame verte,
que no hay mayor libertad
que tenerte enfrente.
Y que nadie sea absuelto
por no quererse,
y vive porque el querer es vivir con creces.

Y cada uno en su camino
va cantando, espantando sus penas.
Y cada cual en su destino
va llenando de soles sus venas.
Y yo aquí sigo en mi trinchera, corazón,
tirando piedras, contra la última frontera,
la que separa el mar del cielo
del color de tus maneras,
la que me lleva a la guerra, a ser semilla en la tierra.

Y no me pidas tanto, corazón,
que tengo poco aire en el pulmón,
lo que tengo es un castillo en el cielo.
Si viene la guadaña a mi rincón,
enjuágame la frente en tu sudor,
y le das un beso a todos si me muero,
y le das un beso a todos si me muero.

Y si todo es semilla no me dolerá la astilla
que sangran de mi costado
tus andares de chiquilla.
Y no me digas nada,
déjame a mi en mi ventana,
con los pies del otro lado
yo me fumo mis mañanas.

CARLOS CHAOUEN

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Si algun dia pudiese escuchar toda tu musica, contigo.

D.L

Gracias por esperarme, una noche mas.

cervinia dijo...

En tí dejo mi amor.
tuya

Anónimo dijo...

Qué románnnnnnntico jejejejeje. Besitos a ambas